Formigal 14/11/2009

Estreno de la temporada 2009-2010 de esquí de travesía. Tras las intensas nevadas del fin de semana anterior, nos acercamos a Formigal con la esperanza de que hayan pisado alguna pista y se mantenga la nieve después de las lluvias y altas temperaturas de esta semana.

El panorama no es muy alentador, pero al llegar al parking del Portalet vemos que hay algunos coches y gente preparándose para subir. Hace algo de viento (del sur) y el ambiente es fresco. El cielo está nublado pero no amenaza lluvia.

Al ser el primer día, nos encontramos un poco torpes a la hora de poner la focas, comprobar que llevamos todo, si tenemos o no ganas de subir...pero terminamos por ponernos en marcha con el objetivo de remontar la pista que sube al puerto de Canal Roya (no sé el nombre, una que sube a la derecha del Ts. Batallero, dejando el Espelunciecha a la izquierda).

Conforme vamos subiendo, la orientación del valle (este-oeste) nos protege del viento, y tenemos que parar a quitarnos algo de ropa. Parece que hay suficiente nieve para bajar sin muchos problemas, algún pequeño agujero que se ve fácilmente. Por las laderas corre mucha agua, pareciendo que estamos en primavera en vez de otoño. Comentamos el estado de la nieve con gente que baja, charlamos con algunos amigos que nos encontramos, y seguimos subiendo.


La mayoría de las palas de fuera de pista están recorridas por pequeños canales producidos por las lluvias que entorpecen un poco la progresión por media ladera. Además, empezaba a formarse un poco de costra sobre otra costra más dura y profunda. Por la pista, la nieve se ve y se siente bastante bien. Terminamos haciendo un pequeño pico al final de un telesilla (Espelunciecha), donde nos juntamos con más gente, y quitamos focas para empezar el descenso.

Vista de la cara norte del Anayet

Con más gente en el pico, y el Midi al fondo

A pesar de ser el primer día de la temporada, las sensaciones son buenas y la nieve acompaña, aunque a ratos se engancha un poco, con algún tramo de nieve primavera. Enseguida nos plantamos cerca del parking y nos planteamos el volver a subir (y es que ese último tramo estaba la nieve bastante bien). Así que ponemos focas y volvemos a subir. Nos cruzamos con gente que nos habíamos encontrado subiendo y ahora bajan, y por detrás también sube más gente; no mucha, pero siempre hay alguien en la pista. Esta segunda subida se me pasa más rápido, y en la bajada, una vez dejadas atrás las dudas, también disfruto más. También se hace más corta.

En un despiste, las nubes nos dejan ver el Midi d'Ossau

Y nada más. Buen comienzo de temporada para ser 14 de noviembre (lo del año pasado es difícil de igualar) y ahora con muchas más ganas de esquiar. Lástima que las previsiones no son nada halagüeñas.

Yogur casero

Me gustan mucho los yogures, los como prácticamente todos los días. El otro día me quedé sin ninguno en el frigorífico y me dio rabia porque me apetecía uno (o dos). Como estaban los supermercados cerrados, me puse a buscar en internet la manera de hacerlos en casa. La receta es muy sencilla y, tras realizar un par de pruebas, os pongo la que me parece más rápida y cómoda.

Pero antes de eso, voy a explicaros cómo se hace el yogur. La idea básica es añadir a la leche las bacterias que forman el ácido láctico y mantenerla a unos 45ºC durante unas 4-6 horas. Pasado ese tiempo, la leche ya estará coagulada y se pasa al frigorífico, donde se conserva durante unos días. Como podéis ver, es muy sencillo. Las yogurteras comerciales no son más que un pequeño horno con temporizador.

¿Cómo se consiguen esas bacterias? Lo más sencillo, de un yogur. Una vez ya sabéis qué hay que hacer, os propongo cómo hacerlo.

Ingredientes:
- 1 l de leche
- 1 yogur natural

Elaboración:
1- Se calienta 0,5l de leche en el microondas a la máxima potencia (por ejemplo, 800 W) durante 2 minutos.
2- Se mezcla con el resto de la leche y el yogur hasta que la mezcla quede homogénea.
3- Se vuelve a calentar todo otros 2 minutos (igual que antes)
4- Verter la mezcla en los tarros o vasos de yogur y taparlos bien.
5- Meterlos en una nevera portátil (apagada si es eléctrica) para conservar el calor durante 6-8 horas. Hay que procurar no moverlos lo más mínimo.
5- Transcurrido ese tiempo, traspasarlos al frigorífico y ya están listos para consumir.

Otra forma de calentar la leche es con la vitrocerámica (o similar). Como no es habitual tener un termómetro de cocina en casa (creo yo), se puede calentar hasta que podamos mantener un dedo metido durante unos segundos sin quemarnos.

En cuanto a la forma de mantener esa temperatura durante tantas horas, hay quien envuelve los tarros en un jersey de lana o una manta y los tapa con una caja. O también precalentar el horno, apagarlo y guardar los tarros en él. A mí lo de la nevera portátil me ha ido muy bien.

Y si lo preparáis antes de acostaros, os levantaréis con yogur recién hecho.

Sabores

A mí me gustan los yogures batidos (cuando abro uno, lo primero que hago es batirlo con la cucharilla), así que le puedo dar el sabor después de hacer el yogur natural. Quien no le guste así, deberá hacer pruebas para darle el sabor antes de calentar la leche y esperar que el proceso funcione.

Partiendo de este yogur natural, se pueden conseguir estos sabores:
- Yogur de limón: añadir Tang de limón al gusto (1-2 cucharaditas)
- Yogur de naranja: añadir Tang de naranja
- Yogur de piña: añadir Tang de piña
- Yogur tropical: añadir Tang tropical

Otra manera de obtener sabores es utilizar batidos (de vainilla, chocolate, fresa, etc.) en lugar de leche.

También podemos poner mermelada en el fondo del tarro antes de verter la mezcla. O trocitos de fruta en almíbar para obtener yogur de frutas, allá cada uno con su imaginación.

Una última cosa: con esta receta se obtienen unos 9 yogures convencionales (de 125 ml). Conviene reservar uno de ellos (o el equivalente) para volver a hacer más yogur.


Baileys Casero

Os presento la receta para hacer Baileys casero, que nos permitirá ahorrarnos unos eurillos y personalizarlo a nuestro gusto. Los ingredientes son :

- 1 flan de vainilla (de los industriales a 0,55 € el paquete de 4). El vasito del flan será 1 medida. Coste: 0,14
- 1 medida de leche condensada (también de las de primer precio). Coste: 0,30
- 1 medida de whisky (del barato sin marca, no le echéis Cardhu). Coste: 0,75
- 1 medida de ron (del barato sin marca, mejor dorado que blanco). Coste: 0,75
- 1 medida de café (del instantáneo barato con agua). Coste: 0,01

Se echa en un vaso mezclador y se bate con la batidora. Teniendo en cuenta que el volumen habitual de 1 flan es de 100ml y son 5 medidas, el resultado es de 0,5l aproximadamente. Esto hay que tenerlo en cuenta a la hora de batirlo, hay que asegurarse de que cabe toda la mezcla en el vaso.

Una vez bien batido todo, se echa en una botella vacía de Baileys original, que habréis guardado, y así poder dar el pego a los amigos. Conviene dejarlo unas 12 horas en el frigorífico antes de consumir.

Coste total: 1,95 (o sea, 2,73 € la botella de 70cl, 3,90 €/l)

Partiendo de esta base, podéis personalizar la receta haciéndolo más o menos dulce (con más o menos leche condensada), echarle más o menos café, añadirle un poco de peppermint para hacerlo mentolado, cacao, etc. Lo que es imprescindible es el alcohol; tengo comprobado que el ron y el whisky es la mejor combinación, aunque puedes echar sólo uno de ellos doblando la dosis.

Para quien tenga curiosidad por la graduación alcohólica obtenida, es aproximadamente 15.5º. Teniendo en cuenta que el whisky tiene 40º (40% vol.), el ron 37,5º y cada uno supone un 20% de la mezcla, el cálculo es muy sencillo: 20% x 40º + 20% x 37,5º = 15,5º.

Por cierto, consumidlo con moderación (no más de una botella al día).